Tazria-Metsora
Si algo cabe agradecer es que
estas dos parshiot sean leídas juntas, casi como una unidad. Si hasta ahora la
lectura acerca de los sacrificios y la purificación del tabernáculo y los
sacerdotes nos parecía “ajena”, el texto que toca confrontar resulta revulsivo
y absurdo. Aun así, como siempre hemos sostenido, vale la pena el esfuerzo de
encontrar un sentido escondido en lo ajeno. Por aquello de que, esencialmente,
somos “ajenos” nosotros mismos, venidos desde otras ideas; o como dice, mucho
más tarde, el “Desiderata”: “escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante,
también ellos tienen su historia.”
Aclarado el punto de nuestro
prejuicio hacia el texto veamos algunos puntos centrales: en primer lugar
digamos que se ocupa de lo “impuro” en dos vertientes: la sexual y la médica.
En el primer caso trata de la mujer que da a luz y de los fluidos que emana el
cuerpo (semen y sangre); en el segundo trata de la lepra y algunas otras
peculiaridades, como la calvicie. En este sentido, me supuso un gran alivio
saberme “puro”.
Bromas aparte, está clara la
preocupación del texto con el efecto contagioso de la lepra u otros fenómenos.
Podría decirse, y de hecho muchos ensalzan la Torá en este sentido, que el
texto se adelanta a su tiempo previendo el contagio por sangre, años antes de
la aparición del Sida. En lo personal explicar el texto bíblico en función de
hallazgos científicos es válido pero no suficiente. El texto bíblico narra,
explica, instruye, pero en última instancia es un texto mítico. No alcanza con
racionalizarlo o contextuarlo históricamente; debemos encontrarle sentidos en
nuestra vida hoy. Sentidos esenciales y no circunstanciales. de otro modo no se
explica su vigencia. Lo cual no implica que uno pueda encontrar esos sentidos
en primeras lecturas; por algo la lectura de la Torá es un ejercicio anual que
nos acompaña a lo largo de nuestra vida adulta.
Hay en este texto en particular
conceptos que sostienen ideologías y que a mi criterio son censurables. Con
todo el esfuerzo que hace la ortodoxia (extrema y moderada) en justificar el
status de la mujer en el judaísmo, la apertura de “Tazria” da por tierra todo
intento por ingenioso que sea: el lado discriminativo es tan flagrante que
espanta. Levítico 12 es un manifiesto discriminativo inequívoco y contundente.
Ante textos como éste prefiero la aproximación reformista al judaísmo que me
permite optar, tomar lo que me “habla” y descartar lo que no.
La discriminación como
consecuencia de la lepra es igualmente dura pero políticamente más correcta.
Después de todo, es una patología contagiosa. Nada muy distinto a salas de
hospital aisladas y esterilizadas; sólo que en lugar de doctores eran los
sacerdotes quienes determinaban la patología.
Se rescata de este texto una
constante de la Torá: en el sacrificio de purificación el objeto de sacrificio
se adapta a los recursos de quien ofrece el sacrificio. Con el prejuicio y la
discriminación convive un sentido profundo de justicia social que ha sido el
sostén de la tradición judía en los milenios siguientes.
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