sábado, 21 de marzo de 2015

Vaykra

Ya nos fue dada la ley. Ahora nos toca escucharla en todo su detalle. Detalles sobran. La descripción y la función de los sacrificios descritos en “Vaykra” son tan abundantes como meticulosos. Si lo pensamos en términos de lo que es el judaísmo ortodoxo hoy día, en cualquiera de sus variantes, obsesionado con el detalle y el ritual, podemos entender un poco mejor de dónde surge tanta obsesión. Nada menos que de LA fuente. Menudo trabajo tuvieron, tienen, “los rabinos” lidiando con este texto. Uno mismo se las ve en figurillas leyendo este texto lleno de imágenes sangrientas y literalmente viscerales. No es un texto apto para sermones, aunque muchos hagamos el intento; resulta más adecuado leerlo solo y en todo caso estudiarlo de a dos.

Sin embargo, con toda su alienación, esta porción de la Torá ofrece algunas “enseñanzas” para quienes creen que la Torá es sólo eso, enseñanza  (la Torá es también historia, historias mínimas, dramas, comedia, poesía, y filosofía). “Vaykra” es acerca de los sacrificios; los sacrificios son cómo los hombres nos acercamos a dios o lo divino. En hebreo la palabra sacrificio es “korban” de la raíz KRV, que quiere decir “cercanía” o “acercamiento”.

De modo que detrás de toda la sangre y las entrañas, detrás del fuego “grato” a dios, detrás de la infraestructura sacerdotal, el hecho es uno: el hombre, en forma individual o colectiva, por omisión o por ignorancia, puede redimir sus pecados mediante un sacrificio. Vale decir, mediante su acercamiento a dios. Resulta interesante notar que hay un sacrificio para cada situación así como hay un sacrificio para cada bolsillo, desde grandes animales, pasando por aves, para terminar con vegetales. Nadie queda fuera, nadie debe cargar con sus culpas o pecados para siempre; todos somos pasibles de expiación.

Esta visión democrática del culto es fundacional. Se perfeccionó cuando dejamos de tener templo y casta sacerdotal y comenzamos a guiarnos por las responsas rabínicas, producto de las discusiones interminables acerca del texto. Si bien el judaísmo se sostuvo sobre la base de que se aceptan los veredictos de las mayorías, para llegar a estos veredictos siempre se recorrieron caminos de diálogo fecundo y creativo. Tan es así que los argumentos de unos y otros quedaron registrados, sea cual sea el criterio que prevaleció.

La revolución jasídica en el siglo XVIII, si no me equivoco, también buscó una mayor y más directo acercamiento a dios en contraste con las formalidades y requisitos del judaísmo ortodoxo y erudito de la época.


Lo que me resulta extraño entender a esta altura de la historia es que haya judíos que prediquen la reconstrucción del templo y actúen políticamente para ello. No sólo tiene consecuencias políticas obvias y terribles, sino que desde el punto de vista judío liso y llano carece de sentido. ¿Acaso volveremos a los sacrificios? ¿O pensamos en un templo versión siglo XXI, cualquiera fuera? ¿Volveríamos a tener una casta sacerdotal que determine cómo son las cosas? El templo y sus sacrificios son cosa de un pasado remoto para ser leídos como metáfora acerca de nuestra relación con lo divino. El resto es política y luchas de poder. Dios ya no nos llama (vaykra) para sacrificar sino para pacificar.

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