Vayetse
al decir de E.M. Forster, patriarca a patriarca los personajes se van "redondeando" ("round characters", en "The Aspects of the Novel"). sin duda iaacov es el más complejo de nuestros patriarcas. podemos decir que iaacov es un tipo conflictivo. abraham era recto, isaac sumiso (un amague de sacrificio y una circuncisión no son poca cosa), mientras que iaacov es, como lo indica su nombre, una persona que da vuelta en torno a los asuntos; no toma el camino más recto sino el más sinuoso.
en Vayetse iaacov inicia su propio derrotero, igual que su padre y abuelo. pero a diferencia de ellos, con iaacov todo se hace más complicado. la relación de iaacov con su entorno es notoriamente más conflictiva y engañosa (baste entender el asunto de las ovejas manchadas o a rayas vs. las ovejas "normales" de labán su tío), y lo mismo sucede con sus familiares, y por supuesto, con sus mujeres.
yair lapid en su libro "Haguiborim sheli" ("Mis Héroes", no está en español) hace una presentación de iaacov muy poco favorable. yendo contra la tradición interpretativa moralista según la cual nuestros patriarcas siempre obraban justamente (como nos enseñaron en la escuela), lapid sostiene que iaacov es una figura poco menos que maquiavélica y muy paranoica. la lectura de lapid permite aproximarnos a una leah mucho más introspectiva y profunda (la vemos a través de sus ojos "tiernos" o "suaves" en Génesis 29:17), verdaderamente enamorada de su primo iaacov, mientras que rajel aparece como bella de cuerpo y rostro, pero nada se nos insinúa de su carácter. lapid sugiere que iaacov es un hombre que se guía por primeras impresiones y prejuicios, y que sobre todo, desconfía.
de hecho, quien da hijos a iaacov es leah, tratando inútilmente de que él la "vea" (Reu-ben), la "oiga" (Shimon), la "acompañe" (Levi), y la "alabe" (Iehudá), todo en vano. iaacov tenía ojos sólo para rajel. tema aparte es la competencia descarnada entre las hermanas a través de sus siervas pariendo más hijos para salvar la unión con su esposo. hay incluso un episodio paralelo al del plato de lentejas donde rajel y lea negocian el derecho a yacer con iaacov. finalmente, como no podía ser de otra manera, dios se apiada y rajel da luz a Iosef sabiendo que "sumará" otro hijo a la genealogía. hay algo muy cruel de parte de rajel hacia su hermana leah, y algo muy triste en leah, matriarca si las hay, pero postergada para toda la eternidad.
quiero proponer otra lectura de esta "historia de amor". si seguimos pensando la narrativa bíblica en función de paralelismos, "Vayetse" no es la historia de amor que leemos en "Jaiei-Sara", más bien lo contrario. no hay amor a primera vista, sino negociación y especulación por parte de todos los involucrados. son uniones por conveniencia. iaacov está infatuado por rajel, pero no enamorado; ignora a leah, pero es ella quien lo mira con ternura y profundidad. como si fuera poco, ambas suman a sus siervas a la "conversación". la vida amorosa de iaacov, como toda su vida, es muchísimo más compleja que la de sus progenitores. conocimos a abraham casado con sara, nada sabemos de su encuentro, es un dato que viene dado por el texto; luego presenciamos la historia de amor entre itzjak y rivka, simple, directa, sin ambiguedades. iaacov se debate entre sus dos primas: conviven con él el deseo erótico representado en rajel (sin embargo estéril) y el sentido pragmático de una unión adecuada con la hija mayor, fértil y dispuesta. como simbolismo entre lo aspiracional vs. lo real en el amor difícilmente encontremos un texto más adecuado hasta la literatura renacentista.
"Vayetse" se ocupa extensamente de iaacov, sus mujeres, y sus hijos, pero sobre todo, como lo dice su nombre, se ocupa del recurrente tema de "salir", irse, construir un destino propio. después de mucha negociación con su tío laban, que también demuestra sus recursos y artimañas, iaacov consigue emprender el camino de regreso. como todos los "happy-endings" en la Torá, lo hace rico y próspero, por primera vez con muchos hijos y con dos mujeres. la familia creció. ha comenzado un nuevo camino donde ya no hablaremos de contados patriarcas y matriarcas sino de hermanos. ya somos un embrión de pueblo.
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