Bereshit
una de las maravillas de génesis es el concepto de que todo puede volver a comenzar. si bien la torá describe el comienzo de los comienzos, el principio del principio más absoluto, cuando no había orden sino sólo espíritu (tohu-va-vohu vs. ruaj elohim), cada año nos damos el lujo de releer ese comienzo primigenio y único. nada puede resultar más esperanzador.
la historia de la creación hasta el día santificado (apartado, guardado, especial) es para muchos la historia de la creación del universo tal como lo conocemos a través de la teoría del big-bang. para muchos esta lectura "científica" ha servido de punto de agarre al texto bíblico. de lo contrario, todo parece demasiado mágico, mítico, fabulado.
la historia de la creación es un historia de palabras y valores. todo se crea por medio de la palabra. sí, claro, es dios que "dice"; pero no es dios que "hace". crea por medio de la emisión de un sonido con sentido. inmediatamente agrega un valor moral: ve que es bueno, y por tanto queda nombrado. no sabemos que hubiera sucedido si dios hubiera visto que algo "era malo"... al final de "bereshit" ya se predispone a destruir su propia creación.
por tanto, esta parashá pauta dos constantes: el valor de la palabra (la presente y la ausente) y el sentido moral de esas palabras. no necesariamente que todo en la torá nos enseñará algo. pero seguramente tendrá un sentido y un valor. como texto fundacional judío creo que es importante entender esto: la palabra tiene propósito y la existencia es un hecho ético, del bien y del mal.
otro eje en esta porción de la torá es el manejo del tiempo. mucho antes de que la tierra tal como la conocemos exista dios empieza a ordenar el tiempo a través de los días, hasta llegar al séptimo, el día que no creó más. de allí en más toda creación quedó en nuestras manos, con la prohibición de hacerlo en shabat. la tierra es un elemento concreto, tangible, un bien subjetivo y manejable. el tiempo por el contrario es absoluto y nos excede. podemos ordenarlo pero no manejarlo. podemos santificarlo pero no poseerlo. es nuestro, fue de nuestros antepasados, y será de nuestras futuras generaciones. el tiempo está y es, nosotros pasamos por él. por tanto, es lo único que podemos llevar con nosotros sin que nos pese o sin ser perseguidos por su causa. el judaísmo es el manejo del tiempo.
la vida errante de caín y su descendencia pauta esa naturaleza nómada que nos caracteriza. el fratricidio y sus consecuencias explican a través de mitos esenciales las pasiones humanas que rigen nuestras vidas. las genealogías explican la población de la tierra y los impulsos sexuales "pecaminosos" que serán una obsesión en todo el texto del Pentateuco.
la parashá finaliza con la intención de dios de destruir su propia creación. cuantas veces hemos querido desandar pasos dados de los cuales nos arrepentimos. cuantas veces hubiéramos querido callar en lugar de decir algo imprudente o hiriente. no se trata que sólo dios puede destruir su propia creación; más bien, es que nosotros NO podemos hacerlo. no podemos deshacer o desandar lo hecho o recorrido. eso nos llama a ser más prudentes, más humildes, y en lo posible, más sabios.
"bereshit" es una explicación mitológica de nuestra existencia. pero como todo texto fundacional no se conforma con contar una historia. introduce valores. como toda la torá, funciona en dos niveles: el aspiracional y el real. en este último nos movemos nosotros, los hombres; en el primero se mueve nuestra "imágen y semejanza", esa metáfora de lo ideal que llamamos dios.
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